Los libros (y libros y libros y libros) de poesía
Dicen que estamos en una época con más poetas que lectores de poesía. Tal vez sí. Mucha gente se siente capaz de escribir un verso libre de amor o de angustia en la parte de atrás de un cuaderno. Algunos lo hacen muy bien. Pero creo que más gente se aventura con un poema que, por ejemplo, con un cuento. Tal vez porque el cuento requiere escribir más palabras. Y el número de personas que se le miden a una novela, bueno, tiende a ser menor, quizás por lo mismo. Pero volvamos a la proliferación de poetas. Recuerdo haber estado en un evento literario en Cali el año pasado, cuyos autores invitados eran una escritora colombiana y un escritor español, ambos novelistas (protejamos sus identidades). Cuando terminaron sus presentaciones, el público pasó a hacer preguntas, y resultó que la sala estaba repleta de poetas. Uno de ellos había leído sólo una página de una de las novelas de la escritora colombiana, pero nos compartió cándidos ejemplos de su vena poética. Alguien más hizo una distinción...