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Showing posts from 2013

William Ospina y su Poesía (y yo)

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La semana pasada la revista literaria HermanoCerdo publicó un texto mío sobre el poeta William Ospina.

Es un texto que habla de literatura, pero mezcla anécdotas y algunos poemas de Ospina. Empieza en la casa de mi abuela y termina en Cartagena.






El artículo está disponible aquí:
http://hermanocerdo.com/2013/10/william-ospina-y-su-poesia-y-yo/

"La muerte y otras cosas que se confunden con el amor"

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“Fue un accidente. Helena escuchó esa frase demasiadas veces: de su mamá, de los médicos, del conductor al que Helena le hubiera encantado siquiera castrar. Llenos de esa frase, llenos de cables y tubos y sondas y sangre; así fueron los meses después del accidente”.
Hace poco mencioné un libro de cuentos mío que está disponible en Amazon: Veneno. Hay otro disponible ahora. Se titula La muerte y otras cosas que se confunden con el amor. Está disponible en Amazon, aquí. La portada es esta, que es por lo menos sugerente de lo que se encuentra en los cuentos:


La cita con la que empieza esta entrada es el primer párrafo del cuento “Un accidente”, el primero de los cuatro cuentos de la colección. “Un accidente” se había publicado antes, en el libro El corazón habitado, del que hablé hace unos años en este blog, aquí. Los demás cuentos son inéditos. Hay una persona que sufre por las llamadas que recibe en una reunión de negocios. Hay un editor que seré benigno en describir como promiscuo. La c…

Mario Vargas Llosa, "Conversación en La Catedral"

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Mario Vargas Llosa, Conversación en La Catedral (1969). Madrid: Punto de Lectura (2001), 755 pp.
Una de las mejores formas de darse de cuenta de que la literatura es, en últimas, cuestión de gustos es recibir una recomendación enfática de alguien para leer un libro… y seguirla. A veces uno sale contentísimo con el libro y agradecido con la recomendación. Los gustos coincidieron. Genial.
Pero no siempre es así. Viví algo de eso con la novela Conversación en La Catedral, de Mario Vargas Llosa. Alguien —un buen lector y buen amigo, en cuyo criterio confío— me la recomendó en términos tan elogiosos y urgentes que parecía un llamado a dejar el padrenuestro a la mitad para sentarse en una silla a pasar las páginas del libro.
Bueno, no lo hice así al pie de la letra, pero finalmente la leí. Con el prólogo de 1998 me divertí al ver que Vargas Llosa la terminó de escribir en 1969 en Puerto Rico, el mismo lugar en el que yo empecé a leerla varias décadas después. Nos dice también el prólogo que “n…

"Veneno: cuatro cuentos de amor y otros delitos"

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Se acaba de publicar un libro digital mío en Amazon. Se llama Veneno: cuatro cuentos de amor y otros delitos. Es un libro breve, pero el precio también es reducido. Se los recomiendo.
Esta es la cubierta, diseñada por un talentoso artista gráfico, Carlos López Angleró.

Pueden ver el libro aquí: http://www.amazon.com/dp/B00ETPDLOY
Desde ese enlace, pueden pedir una muestra gratuita o incluso comprarlo. Cabe aclarar que no se necesita un dispositivo Kindle para leerlo. Basta con bajar el programa Kindle en prácticamente cualquier dispositivo (PC, Mac, iPhone, iPad, Android). El programa es gratuito. Uno lo abre con la cuenta que uno tenga en Amazon, y puede enviar el contenido del libro directamente al dispositivo. Es más, también se puede usar el "Kindle Cloud Reader" para leer el libro en el navegador de Internet, sin tener que descargarlo a un dispositivo.

Búsqueda

Búsqueda [remake]
—Lo veo —dijo la clarividente—. Está en ese parque nuevo, junto a la autopista.
Los padres se abrazaron de la emoción. La clarividente les dio la ubicación precisa del niño.
—Gracias— dijo el padre. Sacó una chequera y con la mano temblorosa llenó un cheque por la cantidad acordada. Se lo entregó a la mujer.

45,000 visitas

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No sé si es un hito, pero por lo menos es un número redondo: 45,000 páginas visitadas. Hace un par de días este blog llegó a esa cifra.
Me imagino que hay portales que reciben ese número de visitas en una hora, pero la cifra me pareció significativa. Traté de pensar en ese número de personas en un solo lugar, y, sí, es grande. O si súbitamente irrumpiera en la casa de uno ese número de hormigas y, sí, también es grande.
Así que comparto el dato. Gracias a todos los que se pasean o se han paseado por aquí.

Clara Rojas, "Cautiva"

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Clara Rojas, Cautiva. Testimonio de un secuestro. Nueva York: Atria Español (2009), 244 pp.
Esta entrada es en realidad un epílogo para otra de hace unos días, sobre el libro de Ingrid Betancourt. Clara Rojas compartió gran parte de la experiencia de secuestro de Betancourt, pero sus obras muestran lo diferentes que pueden ser los testimonios de vivencias semejantes.
La textura de los libros es muy distinta. El lenguaje que usa Rojas es técnico, restringido, formal. Uno de los momentos más descriptivos del libro es este, sobre la noche en la selva: “En la selva, a partir de las 6:30 p.m. empieza a caer la noche, que tiene varias fases. Primero la del ruido, cuando emergen las chicharras, los grillos, las luciérnagas, los sapos y un sinnúmero de animales, que provocan a veces tal alboroto que se asemeja al tráfico. A eso de las siete, empieza a disminuir el estruendo y se impone la oscuridad, tan espesa que no se alcanzan ni a ver los dedos de la propia mano. De las ocho hasta las dos de…

Muñe

Muñe [remake]
Se conocieron en Facebook cuando ambos se hicieron parte del grupo Puerto Rico Ama a Elvis Presley. Ella notó que él subía citas de poemas, de canciones de antes, de Hostos. Eso le gustó. Además, él era como ella: muy reservado. Él se llamaba Diego, pero no compartía su apellido. Ninguno de ellos subía imágenes y no les gustaba hablar de sí mismos. A ella le encantaba que él fuera así. Su exesposo era todo lo contrario.
Con el tiempo, llegaron a dejarse mensajes en el muro. Se mandaron mensajes privados. Por la noche, mientras su hijo hacía trabajos para la universidad, ella iba a la oficina en el segundo piso de la casa a chatear con Diego.
Un día, en el chat, ella le confesó que estaba enamorada de él.

Clifford Garstang, "In an Uncharted Country"

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Clifford Garstang, In an Uncharted Country. Winston-Salem: Press 53 (2009), 186 pp.
I read the first story in this collection, “Flood, 1978,” over two years ago. I left a bookmark, and placed the book tepidly on a shelf awaiting a second go at the right time. And that time came a few days ago, after which I wolfed down the whole collection. “Flood, 1978” still didn’t do much for me upon revisiting it, but the second story, “Saving Melissa,” was strong enough to keep me reading the rest of the anthology.
There are things I liked throughout the book. The dialogues were well executed, both credible and revealing. Some descriptions were right on the mark, such as this one, about a character who thinks about his dead mother: “She’d been gone so long. He tried to remember, but the image of her he conjured was distorted, as if through thick glass” (p. 177). The descriptions of nature (floods, snowstorms, woods, fields) are luscious and believable. The vignettes of small-town life are well done…

Órganos

Órganos [remake]


Algo me pica en el brazo. Es la aguja con la que me están inyectando la anestesia. Las dos enfermeras salieron de la sala, y estoy a solas con el médico. —¿Todo va bien, doctor? —pregunto desde la camilla.

Ingrid Betancourt, "No hay silencio que no termine"

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Ingrid Betancourt, No hay silencio que no termine. Trad. María Mercedes Correa y Mateo Cardona. Doral, FL: Aguilar (Santillana Publishing Company) (2010), 710 pp.

Parece que casi toda la literatura que uno lee hoy en día se puede meter en una de dos bolsas. Bolsa número 1: literatura muy bien escrita, muy fina, muy trabajada, que habla sobre nada, sobre cosillas vulgares o sobre las rutinas que forman la vida de los trabajadores de oficina o de los estudiantes/profesores universitarios del siglo XXI. Aquí caben los relatos infinitos acerca de epifanías en un bus o en un café, los n-mil cuentos que se hacen reorganizando las técnicas aprendidas en un taller (ver esto), las historias que parecen pasar la cotidianidad del ciudadano promedio de las clases medias contemporáneas por un espejo que la devuelve glorificada o condenada a través de ligeras distorsiones.
Y la bolsa número 2: historias buenas, movidas, imposibles de soltar, que presentan a personas en situaciones extremas, que se at…

Orson Scott Card on Writing (Four Quotes)

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“I learned to separate the story from the writing, probably the most important thing that any storyteller has to learn—that there are a thousand right ways to tell a story, and ten million wrong ones, and you’re a lot more likely to find one of the latter than the former your first time through the tale.”
“I have a master’s degree in literature, and in writing Ender’s Game I deliberately avoided all the little literary games and gimmicks that make ‘fine’ writing so impenetrable to the general audience. All the layers of meaning are there to be decoded, if you like to play the game of literary criticism—but if you don’t care to play that game, that’s fine with me. I designed Ender’s Game to be as clear and accessible as any story of mine could possibly be. My goal was that the reader wouldn’t have to be trained in literature or even in science fiction to receive the tale in its simplest, purest form. And, since a great many writers and critics have based their entire careers on the prem…

“Los detectives salvajes”, de Roberto Bolaño

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Roberto Bolaño, Los detectives salvajes. Barcelona: Editorial Anagrama (1998), 609 pp.
Bolaño. El nombre ya es casi inseparable de la literatura latinoamericana actual. Bolaño se ha vuelto un icono, una referencia obligada en las reuniones de escritores, un autor que aparece traducido en The New Yorker y discutido en el New York Times. Es más, para muchos no leer a Bolaño es un pecado, y debo confesar que es un pecado que cometí gustoso hasta hace un mes. Mi primer Bolaño, y quizás mi único Bolaño, es Los detectives salvajes.
Varias cosas me gustaron de esta novela. De vez en cuando (a ojo, diría que cada cuatro o cinco páginas) Bolaño nos deleita con una descripción perfecta. Puede ser de una ciudad, de una persona, de una obra. Esta la dice la hija de un hombre que se está enloqueciendo, y la considero fantástica: “Parecía como si mi padre siempre se estuviera desnudando, siempre quitándose cosas de encima, de buen o de mal grado, pero con tanta mala suerte (o con tanta lentitud) que …

Your Last Piece Doesn't Write Your Next One

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“In some twenty months, I had submitted half a dozen pieces [to the New Yorker], short and long, and the editor, William Shawn, had bought them all. You would think that by then I would have developed some confidence in writing a new story, but I hadn’t, and never would. To lack confidence at the outset seems rational to me. It doesn’t matter that something you’ve done before worked out well. Your last piece is never going to write your next one for you. Square 1 doesn’t become Square 2, just Square 1 squared and cubed.”
John McPhee, “Structure,” The New Yorker, January 14, 2013, p. 46
(abstract available here, on the New Yorker website)

Kurt Vonnegut on Writing (Three Quotes)

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